viernes, 21 de agosto de 2015

Algo te faltó

Vos. Vos sos el que decidió que yo me alejara. Vos sos el que quiso que todo se terminara en un instante. Vos sos quien se ocupó de hundirme. Vos sos el que pensó en ser el mejor de todos sin acordarte que ahí estaba yo. Vos sos el que me dio la mano y cuando intenté agarrarla me la sacó. Vos sos el que hizo que mi mundo se partiera en mil pedazos al igual que mi corazón. Vos, siempre vos.
Pero ahí estaba yo, ahí, tirada en mi cama. Me cuestionaba a mi misma insólitas cosas. Me culpaba de ser la razón de mi propia caída. Me creí fuerte pero terminé aún peor.
Nada me importaba, ni mucho menos nadie. ¿Por qué? ¿Por qué quise ser algo que no podía? ¿Por qué me aferré tanto a tus brazos si sólo estaban cuando vos querías? ¿Por qué me creí el verso de que me querías? ¿Por qué no aprendo de mis errores? ¿Por qué siempre dejo caer mi mundo por vos? Ya está, ya no tenía nada para hacer.
Mientras yo lloraba, vos estabas con tus amigos, disfrutando de la buena vida. Mientras yo secaba una lágrima para darle espacio a la siguiente, vos te reías a carcajadas. Mientras yo intentaba levantarme, vos me mandaste un mensaje. Ese mensaje que detesto y que me hizo odiarte. Te preocupaste por el nosotros y no por mí. Te preocupaste por el nosotros porque ahí estabas vos y en cualquier lado que estés vos todo es importante. Pero te faltó algo, te faltó acordarte de mí.