Solo quería tranquilidad en mi vida, orden. No importaba que tenia que dejar de lado para poder conseguirlo. Hay veces que aunque duela, moleste o haga mal, hay que hacerlo.
Y así fue, solté lo que me hacia sentir atada, agarré lo que me hacía sentir fuerte y me aferré mas a lo que me hacia ser quien soy.
Cuando finalmente encontré un orden o una estabilidad en mi vida, me puse a pensar en lo que perdí, en lo que gané y en lo que sigo teniendo, pero me di cuenta que ya nada importaba, porque no hay mejor cosa que sentirse bien y así me sentía.