Miedo.
A que un día por mi propia voluntad decida comenzar otro camino, a que sin querer me vuelva a equivocar, a creerme más de lo que soy, a ser menos de lo que quiero ser. A las personas que me rodean; víboras venenosas por todos lados. A que en un futuro sólo pueda contar como me fue y no como la pase, a no disfrutar de los momentos que me da la vida, a no valorar lo que tengo, a perder lo que me pertenece y a morir de rodillas pudiendo caminar.
Pero más miedo tengo a la incertidumbre de caer o tropezarme. A que mis pies me digan basta pero mi corazón insista un poco más, a ser algo y no alguien.
Por eso, y por tantas cosas más, hoy digo basta.
Basta de tener miedos. Basta de ponerme límites por tener miedo. Basta de pensamientos que me generen inseguridades. Basta de juzgarme. Basta de todo, pero más que nada, basta de perdonar lo imperdonable. Porque quien perdona, olvida, pero estoy segura que no me olvido de quien me falla.
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