Cuando apoyó la cabeza a su almohada se acordó de su nombre, del que rondaba por su cabeza el día completo y esa frase que le dijo la última vez: "Buenas noches mi princesita"Decidió hacer a un lado todo lo que se refiera a él. Se levantó y comenzó a escuchar música. El gran problema era que todas las canciones le hablaban de él, todo le hacia recordar algún momento que pasó con el maldito hombre disfrazado de felicidad.
Mientras una lágrima recorría por sus mejillas, una sonrisa se dibujó en su rostro. Era por él.
¿Cómo se puede sonreír y llorar a la vez por una misma persona? Ella no lo sabía ni tampoco quería saberlo. No quería que la respuesta le hunda la ilusión que había en su cabeza.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario